Cuando aparece el atraso, la clave es recuperar el diálogo.

Cobranza Prejurídica

Cada contacto está diseñado para facilitar la decisión de pagar: mensajes que informan, voces que acompañan, opciones visibles y un plan claro

Agente de Cobranzas

Tu Cobro

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Cartagena de Indias

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Cuando aparece el atraso, la clave es recuperar el diálogo. La cobranza prejurídica de Tu Cobro se centra en escuchar, comprender y acordar, manteniendo siempre el respeto por el titular y por la comunidad. Aquí activamos un flujo omnicanal: llamadas robotizadas para informar hitos (vencimientos, recordatorios); llamadas con agente humano para entender la situación y proponer alternativas; correos con el detalle del saldo; y WhatsApp para facilitar respuestas rápidas.

En propiedad horizontal, sumamos un diferencial: visitas programadas con los copropietarios cuando el caso lo requiere. Nada reemplaza una conversación breve, cara a cara, que aclare dudas y alinee expectativas. Esta presencia respetuosa —pactada y documentada— desbloquea acuerdos que por teléfono no siempre se logran. Nuestro objetivo es simple: que el deudor vea una salida posible, firme un compromiso realista y cumpla.

La cobranza prejurídica empieza cuando la cuenta ya se atrasó, pero aún existe margen para dialogar y acordar sin acudir al juez. En Tu Cobro entendemos esta etapa como un puente entre el recuerdo amable y la exigencia formal: un espacio para escuchar, proponer y cerrar compromisos que las dos partes puedan cumplir. La prioridad es recuperar la relación y poner la obligación en curso de pago, con respeto, claridad y pasos concretos.

El enfoque es omnicanal con intención. Abrimos contacto con llamadas robotizadas muy breves que informan con neutralidad: hay un saldo, hay un enlace seguro y hay opciones. Esa primera pieza no presiona; invita. Si hay dudas o señales de bloqueo, pasamos a la llamada con agente humano, donde la conversación cambia el clima: se valida la información, se exploran causas y se sugieren rutas sencillas. En paralelo, reforzamos con correo electrónico que contiene el detalle del saldo y los medios de pago, y con WhatsApp para la interacción inmediata, porque un mensaje corto y un botón claro suelen acelerar decisiones que por teléfono se demoran.

La forma de comunicación también cobra. Evitamos el lenguaje que activa resistencia y preferimos enunciados que abren opciones. No decimos “debe pagar”; decimos “tienes disponible tu estado de cuenta y puedes elegir cómo ponerte al día”. No hablamos de sanciones inminentes; hablamos de “oportunidad para normalizar sin costos adicionales”. Esta sutilidad orientada a la acción con palabras de elección y seguridad cambia la postura del deudor: en lugar de defenderse, decide.

La negociación se centra en acuerdos alcanzables. Siempre que es viable, proponemos un primer paso hoy —un abono corto que desbloquea— y una fecha pactada para el saldo. Lo dejamos por escrito, con confirmación simple y recordatorios programados para sostener el cumplimiento. 

En propiedad horizontal sumamos visitas programadas cuando la administración o el consejo lo consideran oportuno. Una conversación breve, resuelve malentendidos que a veces el teléfono no logra destrabar. La presencia es respetuosa, con horario pactado y registro de la reunión. Muchas veces, ver el estado de cuenta en una tableta, aclarar rubros y salir con un enlace de pago o un acuerdo firmado convierte una discusión de meses en una solución de minutos.

La segmentación evita el sobrecontacto y mejora la efectividad. A quienes suelen responder por WhatsApp, les priorizamos ese canal; a quienes prefieren voz, les llamamos; a quienes abren más el correo, les enviamos el detalle primero por email. La idea es adaptarnos a la persona, no forzarla a nuestro flujo. Con esa personalización, la tasa de compromiso crece y la fricción baja.

La gestión prejurídica también cuida el cumplimiento normativo. Verificamos identidad antes de compartir datos, limitamos la información al mínimo necesario y registramos preferencias de contacto, en línea con la Ley 1581 de 2012 y las políticas de privacidad. Este cuidado no solo evita problemas; también transmite seriedad, y la seriedad abre puertas a acuerdos.

Nuestra métrica se fundamenta en: porcentaje de contactos efectivos, promesas obtenidas, pagos concretados y acuerdos honrados en fecha. Con esos indicadores armamos reportes claros y accionables para la administración o el área financiera. Cuando se observa el antes y el después de la prejurídica, se entiende su valor: menos casos que escalan y más cartera normalizada a tiempo.

Finalmente, la gestión prejurídica convive con un plan de escalamiento. Si pese a los esfuerzos no hay respuesta o se incumplen los acuerdos, dejamos la puerta abierta a la vía jurídica, pero sin soltar la mano del diálogo. Esa coordinación —mantener activo el contacto amistoso mientras se prepara el soporte legal— es la base del modelo híbrido de Tu Cobro: firme para avanzar, humano para resolver. Porque cuando la persona percibe orden y posibilidad, la decisión de pagar llega antes y con menos costo para todos.